Raquel Buj, la piel del delta
Desde la residéncia Baladre de Lo Pati, la artista conecta vestimenta tradicional y paisaje vivo del Delta del Ebro
2026
Baladre, Residència d'Artistes (Delta de l'Ebre)
La artista, diseñadora de moda y arquitecta, Raquel Buj concibe su trabajo como un laboratorio híbrido donde confluyen artesanía, fabricación digital y biofabricación. Por ello se ha “refugiado” durante unos meses en la residencia de artistas Baladre —gestionada por Lo Pati en pleno Delta del Ebro— para desarrollar un proyecto de investigación y creación que conecta cuerpo, paisaje y memoria femenina a través de la idea de la vestimenta como segunda piel.
Buj trabaja a partir de una idea central: la vestimenta expandida. «Entiendo la ropa como una segunda piel, pero también como una extensión del paisaje», explica. Su interés se centra especialmente en la vestimenta de las mujeres que históricamente han trabajado en los arrozales y en cómo esa indumentaria, pensada para proteger el cuerpo, dialoga con un entorno complejo, formado por capas interconectadas donde elementos naturales y artificiales, factores humanos y no humanos, conviven de manera frágil e inseparable.
El proyecto imagina una suerte de “vestimenta-paisaje” creada a partir de los propios materiales del arrozal y de su entorno inmediato. Biomateriales, fibras vegetales y procesos de transformación orgánica se convierten en herramientas para pensar el territorio no como un simple escenario, sino como un organismo vivo. «Aquí el laboratorio deja de ser un espacio cerrado y se convierte en el propio paisaje», señala la artista, que destaca el impacto de trabajar fuera del contexto urbano de Madrid, donde habitualmente desarrolla su práctica.
La investigación incorpora también una dimensión de cuidados y saberes tradicionales, como el dedicado a las tremendinaires o curanderas. En el Delta, esta línea se vincula con las mujeres que trabajaban descalzas en los arrozales, expuestas al barro, a heridas e infecciones, y que a menudo se curaban con plantas medicinales del propio entorno. Vestimenta y cuidado aparecen así como dos caras de una misma necesidad: proteger el cuerpo en contacto directo con el territorio. Para desarrollar el proyecto, Raquel Buj ha recibido la Beca para la creación, investigación y producción de proyectos artísticos en residencia, una línea de ayudas del Ministerio de Cultura destinada a impulsar procesos de investigación y producción artística. La convocatoria del Ministerio tiene como objetivo facilitar el desarrollo de proyectos y procesos de creación que requieren tiempo, inmersión territorial e intercambio con el contexto.
Un diálogo con el ecosistema local
Durante la residencia, Buj ha establecido un intenso diálogo con el contexto local, combinando trabajo de campo, entrevistas e investigación bibliográfica. Ha colaborado con investigadores del IRTA y con especialistas en patronaje e indumentaria, así como con personas conocedoras de la historia de las mujeres arroceras y con miembros de la comunidad de regantes del Delta. En este proceso también ha conectado con ACATE —la Asociación de Cosmética Artesana de las Terres de l’Ebre—, una entidad sin ánimo de lucro que promueve la cosmética artesanal y la preservación de los saberes vinculados a la naturaleza del territorio. Además, el proyecto dialoga con aportaciones de la profesora de la URV Rosa Queral Casanova, autora del libro Aigua a genolls. Les dones del delta, una obra que documenta, a través de textos y fotografías, la vida y el trabajo de las mujeres del Delta del Ebro a lo largo de la historia.
Entre las lecturas que más la han marcado se encuentra Terres de l’Ebre, de Sebastià Juan Arbó, una obra que le ha permitido comprender mejor la dureza del trabajo en los arrozales y la profunda huella humana que aún hoy define el paisaje. El descubrimiento del Delta le ha resultado revelador. «No lo conocía más allá de imágenes, y me ha parecido un lugar alucinante», confiesa. Lo que más la ha fascinado es su complejidad: un sistema delicado donde agricultura, fauna, agua y memoria histórica se encuentran íntimamente ligados.
En el ecuador de la residencia, el proyecto de Raquel Buj se perfila como una investigación abierta, en proceso, que trasciende los límites de la moda o del arte objetual para convertirse en una reflexión sensible sobre el cuerpo, el territorio y los saberes invisibilizados.
Buj ha llegado al Delta avalada por una trayectoria profesional reconocida con premios como el Samsung Ego Innovation Project (MBFWM, 2017), la mención a Investigación y Diseño de la Bienal Iberoamericana de Diseño (2019) o el premio al diseño emergente IADE (2021). Ha presentado proyectos en espacios como La Casa Encendida, Artbattalion Plaza de España, el Museo Manuel Piña o Can U (Shanghái), y ha mostrado colecciones que se mueven entre el arte y la moda como Growing Landscapes o NIDOS. Paralelamente, desarrolla una intensa labor docente y su obra ha aparecido en medios como Vogue, El País o Yorokobu.
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